ChileGlobal: “Luis Córdova, dentista chileno: Enfocado en mejorar los injertos óseos”

Noticia publicada por ChileGlobal el día 22 de marzo de 2018

Es uno de los primeros cirujanos maxilofaciales del país que realiza un doctorado. Se interesó en la investigación luego de descubrir que las técnicas quirúrgicas disponibles para reconstruir huesos no eran las óptimas. Luego de obtener su Ph.D. en Francia, realizó su investigación posdoctoral en Stanford (Estados Unidos). Acaba de regresar al país.

Los chilenos no son buenos para ir al dentista. El 27% de la clase media nunca ha ido o no lo ha hecho por cinco años o más. En sectores acomodados, esta cifra baja al 15%; mientras que entre la población con menos recursos, un 44 % nunca lo ha visitado. Como consecuencia, sólo el 28% de la población mayor o igual a 14 años de edad tiene su dentadura completa. Esta cifra disminuye a un escaso 0,7 % en los mayores de 64 años.

Por eso, la tarea de los cirujanos maxilofaciales es fundamental. Entre muchas otras funciones, estos profesionales son los que colocan los implantes ante la pérdida de piezas dentales o reconstruyen huesos de la cara.

Consciente de las deficiencias en nuestro país y tras 10 años trabajando como dentista, el Cirujano Maxilofacial Luis Córdova, sentía que debía realizar investigación en su área para mejorar como profesional. Así que consiguiófinanciamiento de Becas Chile y de la Universidad de Chile para cursar un doctorado en Francia. “Un día me di cuenta de que trabajaba todos los días con huesos y las técnicas que tenemos en Chile para reconstruirlos no son siempre óptimas. Tenemos fracturas, tumores e infecciones, pero en algunos casos la solución no es la adecuada por eso quise dedicarme a investigar esa área”, comenta Córdova.

Así, el 2010 comenzó su doctorado en la Facultad de Medicina de la Universidad de Nantes en un laboratorio del Instituto Nacional de Investigación Médica de Francia (INSERM). Antes, en 2008, había realizado una especialización en microcirugía en esta misma casa de estudios. Para allá partió con su esposa –también dentista- y comenzó a formar su familia, que actualmente cuenta con cuatro hijos.

Luego, en 2014, fue invitado a realizar un postdoctorado en la Facultad de Medicina de Stanford (Estados Unidos), en Silicon Valley. “Stanford tiene un perfil muy claro que es hacer ciencia de frontera, pionera y de primer nivel. Tienen los recursos y todo organizado para que eso pase. Creo lo más relevante es la diversidad de su comunidad. Ahí está su riqueza”, explica sobre su trabajo de tres años en dos laboratorios de esa casa de estudios privada. Ahora, y después de siete años fuera del país, acaba de regresar a Chile a su puesto de profesor asistente de la Facultad de Odontología de la U. de Chile.

En Francia y en la primera etapa en Stanford, el trabajo de Córdova consistía en solucionar la pérdida de huesos que ocurre alrededor de las prótesis de cadera o de rodilla. Desde hace un año y medio, tuvo un giro en carrera: está trabajando en regeneración ósea debido a enfermedades que se desarrollan durante el envejecimiento, pero del área cráneo facial. “Lo que en un paciente joven pasa en tres semanas, en un paciente envejecido a veces no pasa nunca. Eso actualmente no tiene solución, y sumando al costo de los cuidados, del hospital, y que luego esos pacientes no puedan desplazarse, implica un costo para la familia, no sólo económico sino también social. Ese es un gran problema a nivel mundial, se gasta mucho dinero”, acota Córdova.

Uno de sus estudios apunta a mejorar los injertos óseos. Mientras que otro, a entender cómo funcionan y cómo acelerar la integración de implantes dentales de titanio en la mandíbula mejorando el rendimiento del hueso del mismo paciente. Así, en vez de esperar seis meses entre que se pone un implante y que se comience a usar, se reduzca el tiempo a días o semanas. Se trata de un modelo de estudio innovador que reproducen en un ratón lo que está pasando en un humano.

Economía del cuerpo

“Lo que a mí me interesó y que es la tendencia también, es a ser menos invasivos y hacer tratamientos más biológicos, es decir, que tu mismo cuerpo sea capaz de regenerar o de reconstruir lo que perdió. Eso es más económico desde el punto de vista de tu cuerpo. No tienes que tolerar un implante y por implante refiero a cualquier tipo de metal o plástico en tu cuerpo, no sólo dentales o de cadera”, detalla el especialista sobre esta tendencia que se denomina “medicina regenerativa”, y que involucra tanto huesos como músculos.

El doctor Córdova reitera que, por el momento, su investigación trabaja con modelos animales, pero que el objetivo es generar tratamientos para humanos. Justamente la tendencia es que la investigación inspirada en la observación clínica llegue de vuelta a los pacientes como mejores tratamientos, lo que se llama “from bench to bedside” (desde el mesón a la cabecera).

“Es un camino que hay que recorrer, que está bien estandarizado. No es que uno pueda saltar directamente de un lado a otro, pero sí, la tendencia es usar estos descubrimientos y pasar por todas las etapas hasta probar las terapias para que sean útiles para los humanos. Y en Stanford es súper fuerte eso, más que en otros lugares. En Chile también se hace ciencia traslacional, en menor medida, pero la tendencia mundial es esa”, concluye el especialista.

Fuente: ChileGlobal

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